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Dolor en el fútbol argentino

Falleció el Hacha Ludueña, una gloria de Talleres y del fútbol cordobés

Tenía 69 años y se encontraba internado en estado crítico en un centro de salud de la capital cordobesa.

09 Marzo de 2023 13.51

El exfutbolista Luis "el Hacha" Ludueña, recordado en los años 70 por brillar y se convertirse en ídolo en Talleres de Córdoba, pero también en un símbolo del fútbol argentino, falleció esta madrugada. 

Ludueña tenía 69 años recién cumplidos y trabajaba en San Lorenzo local, club donde inició su carrera. El recordado exfutbolista fue uno de esos jugadores de la época de oro del fútbol argentino y fue tan destacado su paso que estuvo a punto de integrar la nómina que disputó el Mundial de 1978, pero una dura lesión -se le cortó un tendón del pie un día antes de la concentración del equipo que sería campeón-, lo dejó afuera de la lista del por entonces entrenador César Luis Menotti. 

Ludueña, apodado como el "Hacha" por los hinchas de Talleres, siempre vivió a dos cuadras de la cancha de la entidad cordobesa, fue amigo de Daniel Valencia -campeón del mundo en 1978-, Humberto Bravo y Ángel Bocanelli, y padre de los futbolistas Daniel "el Hachita" Ludueña y Nahuel. 

Nació en San Lorenzo de Córdoba. En 1973, en cancha de Alas Argentinas, dio su primera vuelta olímpica en la liga provincial, de las más competitivas de la época. A Amadeo Nuccetelli, presidente de Talleres, le avisaron de "este Negro que por ahí jugaba descalzo". Y lo compró, y a Ángel Labruna, el entrenador de ese entonces, lo enamoró.

Sin embargo, el que lo terminó poniendo de titular fue Adolfo Pedernera, en 1975. Fue figura en ese Talleres, hizo más de 130 goles. Se quedó sin la chance de ser campeón del mundo en 1978 por una desgracia. Se cortó el pie en una pileta, en Carlos Paz, y su lugar fue ocupado por Osvaldo Ardiles. 

Tan particular fue su manejo dentro y fuera de la cancha, que cuando Talleres lo vendió a Europa, él se negó a quedarse en el viejo continente y se volvió a Córdoba. Una enfermedad lo dejó postrado en una cama, en los últimos días lo internaron y no pudo salir más. Pidió que no fueran a visitarlo y muy pocos pudieron ingresar a la sala.