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Revelan un dato estremecedor de la vida de Nadia Comaneci, la gimnasta rumana récord

La exatleta quien este domingo cumple 62 años, logró obtener el máximo puntaje en Montreal 1976 con tan solo 14 años.

Nadia Comaneci, la gloria y el horror
Nadia Comaneci, la gloria y el horror

12 Noviembre de 2023 15.24

La historia detrás puntaje perfecto de Nadia Comaneci en los Juegos Olímpicos de Motreal 1976 tiene datos espeluznantes. Béla Károlyi y su mujer, Martha convertían en gimnastas y campeonas a las jóvenes que pasaban por su escuela, en Onesti. Esa pequeña localidad de la región minera de Rumania, no solo creció la exatleta quien este domingo cumple 62 años, sino que también lo hizo su entrenador, que le cambió la vida para siempre.

Sus excesos se conocieron hace unos años, cuando saltó a la luz el escándalo de los abusos sexuales de Larry Nassar, el médico de la Federación de Gimnasia de EEUU, donde los Károlyi trabajaban, pero un nuevo libro publicado en Rumanía ahonda todos los detalles. Nadia y la Securitate, del historiador y politólogo Stejarel Olaru, relata el sufrimiento que, en especial, padeció Comaneci a manos del régimen comunista durante su carrera.

(Foto: AP)

(Foto: AP)

Los archivos inéditos de la policía secreta que hablan sobre el entrenamiento de Comaneci

Olaru accedió a archivos inéditos de la policía secreta de Ceaucescu. “Las jovenes recibían golpes tan fuertes que sufrían hemorragias nasales. Matar de hambre a las gimnastas era una práctica habitual de los Károlyi”, señala en el informe.

“Algunas incluso hablaban en secreto de tomar agua del tanque porque muchas veces no les dejaban beber agua. Comían pasta de dientes por la noche, antes de acostarse del hambre que tenían”, cuenta Olaru en su libro.

El día que Nadia Comaneci fue insultada y golpeada por haber engordado 300 gramos

El texto refleja una entrevista inédita de Comaneci en 1977, donde reveló a unos periodistas rumanos que había sido insultada y golpeada por haber engordado 300 gramos. En la misma entrevista, que nunca llegó a publicarse, reconoció que pasaba tanta hambre que apenas podía mantenerse en pie.

Olaru, que fue director del Instituto para la Investigación de los Crímenes del Comunismo entre 2006-2010, reveló también que en aquellos años la gimnasta escribía un diario donde describía las palizas que sufrían las jovenes gimnastas cuando hacían mal un ejercicio. En el diario, según otra informante de la Securitate que leyó varios extractos, Nadia contó cómo eran obligadas a entrenar hasta el agotamiento, incluso cuando estaban lesionadas y sin recibir atención médica.

(Foto: Redes)

(Foto: Redes)

Nadia Comaneci, un símbolo rumano

Nadia Comaneci era un símbolo rumano, que el gobierno utilizaba para su propaganda. Pero en la intimidad, era vigilada y agredida por su esposo, heredero de las arbitrariedades de su padre.

Cuatro años de matrimonio fueron para ella cuatro años de calvario. Decidió fugarse de Rumania. Corría noviembre de 1989. Debía cruzar la frontera con Hungría. Tenía que hacerlo de noche.

Con otras seis personas y a pie, pasaron siete horas esquivando charcos de barro y atravesando angostos y riesgosos desfiladeros. Además, sin poder encender sus linternas para no ser vistos.

Nadia tenía 28 años. El amanecer los encontró ya en Hungría, país que es aliado de Rumanía. Por ello temían ser identificados. Durante largas horas, Nadia es una mujer sin apellido, sin país, sin casa y sin destino.

Ella había logrado, desde los 14 años, domar su cuerpo hasta lograr conseguir, con exacta precisión, lo que su mente le ordenaba. Pero ahora debía manejar esa mente para escapar a EE.UU., su meta en ese momento.

Su madre era húngara y apareció entonces un pasaporte salvador, no muy legal que digamos. Pero le sirvió a Nadia para escapar a los EE.UU. Allí se casó teniendo 35 años.

La ceremonia de su casamiento con un norteamericano quiso hacerla en su patria, Rumanía y en el Palacio del Pueblo, lugar desde el que su exsuegro, Ceasescu, el dictador, había regido años atrás, con mano de hierro a su pueblo y a ella misma. Pero ya no se siente cómoda allí.

Con su marido se trasladaron a Canadá, a la ciudad de Montreal, escenario de sus primeros triunfos internacionales, veinte largos años atrás.

Al retirarse de la actividad, fue entrenadora del equipo de gimnasia rumano y años después realizó idéntica tarea con el de Canadá.