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Crisis en Medio Oriente

Manifestantes israelíes piden un alto al fuego para recuperar a los rehenes

07 Julio de 2024 08.21

Cuando se cumplían nueve meses del inicio de la guerra en Gaza, manifestantes israelíes cortaron carreteras en todo el país el domingo y pidieron la renuncia del primer ministro, Benjamin Netanyahu, así como un cese el fuego que pueda llevar a casa a los rehenes capturados por Hamás.

Las manifestaciones coincidían con un nuevo esfuerzo de los mediadores internacionales de negociar un acuerdo. Hamás parecía haber renunciado durante el fin de semana a una crucial demanda de que Israel se comprometiera a poner fin a la guerra, según funcionarios egipcios y de Hamás que hablaron con The Associated Press. Eso podría permitir la primera pausa en los combates desde noviembre y allanar el terreno para más negociaciones.

La guerra fue desencadenada por un ataque transfronterizo el 7 de octubre del grupo armado palestino que dejó 1.200 muertos y 250 personas capturadas. La campaña aérea y terrestre israelí de represalia ha matado a más de 38.000 palestinos, según el Ministerio de Salud del territorio, que no distingue entre combatientes y civiles en su conteo. La guerra ha causado daños generalizados y precipitado una enorme crisis humanitaria.

El “Día de Disrupción” del domingo comenzó el domingo a las 6:29 de la mañana, la hora a la que milicianos de Hamás lanzaron los primeros cohetes hacia Israel en octubre. Los manifestantes bloquearon carreteras importantes y se manifestaron ante las viviendas de parlamentarios israelíes.

Cerca de la frontera con Gaza, manifestantes israelíes liberaron 1.500 globos blancos y negros que simbolizaban a las personas asesinadas y secuestradas.

Hannah Golan dijo que había ido para protestar por “el devastador abandono de nuestras comunidades por parte de nuestro gobierno” y añadió que “hoy hace nueve meses, hasta este día negro, y aún nadie de nuestro gobierno asume responsabilidad”.

Unos 120 rehenes permanecen cautivos después de que más de 100 prisioneros fueran liberados durante un cese el fuego en noviembre. Israel ya ha concluido que más de 40 de los que quedan han muerto, y se teme que la cifra pueda ir subiendo conforme se alarga la contienda.

El primer ministro israelí ha dicho que está dispuesto a detener la guerra como parte de un acuerdo de rehenes, aunque añade que Israel seguirá adelante hasta alcanzar sus objetivos de destruir las capacidades militares y de gobierno de Hamás y llevar a casa a todos los rehenes.

Mientras tanto, la violencia continuaba en Gaza, y se reportó la muerte de nueve palestinos por ataques israelíes durante la noche y la madrugada del domingo.

Seis palestinos murieron en el centro de Gaza después de que un ataque golpeara una casa en la población de Zawaida, según el hospital Mártires de al-Aqsa. Otro ataque israelí el domingo por la mañana alcanzó una vivienda en el oeste de Ciudad de Gaza y mató a otras tres personas, según la defensa civil, asociada a Hamás.

El Ministerio de Salud de la Franja de Gaza, gestionado por Hamás, dijo el sábado que al menos 16 personas murieron y al menos 50 resultaron heridas en un ataque israelí contra una escuela convertida en refugio en el campo de refugiados de Nuseirat. El ejército israelí dijo que había atacado a milicianos de Hamás y tomado “numerosas medidas” para reducir las bajas civiles.

También el domingo por la mañana, la milicia libanesa Hezbollah dijo haber lanzado unos 20 proyectiles hacia el norte de Israel. Los ataques iban dirigidos contra objetivos a más de 30 kilómetros (20 millas) de la frontera, adentrándose más en territorio israelí que la mayoría de sus ataques.

Un israelí de 28 años sufrió heridas graves en Kfar Zeitim, una pequeña localidad cerca de la ciudad de Tiberíades, según el servicio nacional israelí de rescate.

La andanada se producía después de que el ejército israelí dijera en un comunicado que un ataque aéreo había alcanzado un auto y matado a un ingeniero de la división de defensa antiaérea de Hezbollah el sábado. Hezbollah confirmó la muerte de Mustafa al-Attar, pero no dio información sobre su puesto.

Los choques casi diarios entre Hezbollah y fuerzas israelíes en los últimos nueve meses han amenazado con derivar en una gran guerra regional y han tenido consecuencias catastróficas para los habitantes a ambos lados de la frontera.