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Aniversario de la Masacre

Carmen de Patagones: pasaron 19 años de la masacre escolar ¿Cómo es la vida de Juniors, el autor de los crímenes?

A sus 34 años, fue declarado inimputable, tiene un hijo y vive institucionalizado, con la esperanza de recibir un alta que nadie parece estar dispuesto a concederle.

28 Septiembre de 2023 18.35

Pasaron 19 años de la masacre escolar en Carmen de Patagones, la cual conmocionó a todo el país el 28 de septiembre de 2004.

El autor de la matanza, Rafael Juniors Solich, vive en un instituto psiquiátrico y tiene  la esperanza de recibir el alta, aunque que nadie parece estar dispuesto a concederle ese deseo.

Juniors llegó ese día 28 de septiembre al colegio, sacó de su mochila una pistola Browning 9 milímetros, que le había sacado a su padre, agente de la Prefectura Naval Argentina, mientras los alumnos de 1° B del ciclo Polimodal de la Escuela de Enseñanza Media N° 2 Islas Malvinas esperaban en el aula al profesor de Historia.

Sin piedad, vació el cargador contra los estudiantes. Producto de la balacera, murieron Sandra Núñez, Evangelina Miranda y Federico Ponce. Además, resultaron heridos Natalia Salomón, Cintia Casasola, Nicolás Leonardi, Pablo Saldías y Rodrigo Torres.

Juniors, bautizado así por su padre por su pasión por Boca, tenía 15 años, le faltaba menos de un mes para cumplir 16 años. Si hubiese tenido 16, la Justicia lo habría juzgado y condenado por el crimen. Sin embargo, de acuerdo a la legislación, la jueza de Menores en turno en el Departamento Judicial de Bahía Blanca, Alicia Georgina Ramallo dispuso su inimputabilidad, eximiéndolo de culpa y cargo.

Rafael Juniors Solich en la actualidad tiene 34 años y un hijo, fruto de una relación que tuvo durante su internación. Sus días los pasa en la clínica neuropsiquiátrica donde recibe tratamiento y cuenta con la contención de su madre, Ester Pangue Mancilla. 

Inmediatamente después de la masacre, Juniors pasó tres meses en una base de Prefectura en Ingeniero White. A comienzos de 2005, fue trasladado al Instituto de Menores El Dique, en Ensenada. En ese penal de máxima seguridad para adolescentes sufrió varios conflictos y llegó a autolesionarse, por lo que se dispuso su derivación al neuropsiquiátrico Santa Clara, del partido de San Martín.

Durante esos años le realizaron estudios de todo tipo para intentar esclarecer los motivos que lo llevaron a cometer la masacre. Hubo un primer informe que le atribuyó esquizofrenia, aunque su condición mental siempre fue foco de controversias.

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Un expediente, que puede leerse en el libro Juniors, la historia silenciada del autor de la primera masacre escolar de Latinoamérica, señala la “falta total de remordimiento o culpa por lo protagonizado en Carmen de Patagones”.

En 2007, la jueza Ramallo le otorgó a Juniors un régimen de salidas, acompañado por un asistente terapéutico. Empezó a visitar a sus padres que estaban en una casa en la zona de Punta Lara. Aprovechaba esos días para caminar por la playa, leer libros de filosofía y tomar clases de inglés. Hasta jugaba al fútbol con gente del barrio, que desconocían su pasado.

Cuando cumplió 21 años, el 27 de octubre de 2009, su caso pasó a depender del Juzgado de Familia N° 4 de La Plata. Un año después, fue derivado a la Clínica San Juan de La Plata, donde aún hoy sigue recibiendo tratamiento psiquiátrico.

A pesar de que goza de un amplio régimen de salidas, nunca logró reintegrarse a la sociedad: no terminó el secundario ni tampoco consiguió un empleo formal. Y además de eso, se mantiene un silencio judicial en torno a su situación, lo que despierta el misterio en torno a su figura.