El oficialismo y la oposición comenzaron el debate sobre la Boleta Única en Diputados

Luego del contrapunto legislativo planteado, el Parlamento debate la iniciativa para cambiar la forma de votar en la Argentina. Además se tratarán los proyectos de VIH, cannabis industrial y régimen de incentivo a la construcción y acceso a la vivienda.

05 Mayo de 2022 12.35

Luego del acuerdo alcanzado entre el oficialismo y la oposición, este mediodía la Cámara de Diputados comenzó a debatir el proyecto de Boleta Única Papel, impulsado por Junto por el Cambio y organizaciones civiles que buscan transparentar el proceso electoral en la Argentina. Durante la sesión de este jueves, la segunda del año, también se tratarán una serie de iniciativas que impulsa el Frente de Todos.

Cabe recordad que el cambio en el régimen electoral necesita dos tercios de los votos totales del recinto para ser aprobado “sobre tablas” ya que no tuvo despacho de comisión. Sin embargo, el kirchnerismo ya adelantó que no acompañará el proyecto, por lo que Juntos por el Cambio pedirá votar un emplazamiento para que se trate en la comisión de Asuntos Constitucionales. Aunque primero deberá constituirse la comisión.

Los proyectos de Boleta Única además serán girados a las comisiones de Justicia, que tampoco está constituida, y Presupuesto y Hacienda, controlada por el oficialismo.

La decisión de convocar a la sesión para este jueves ocurrió luego de que los bloques opositores reclamaran a la bancada presidida por Germán Martínez que desista de llevar a cabo la sesión especial a la que habían convocado el martes, anticipándose a la que había pedido la oposición algunos días atrás.

El planteo opositor estuvo firmado por los diputados de Juntos por el Cambio Mario Negri, Juan Manuel López (Coalición Cívica), Margarita Stolbizer y Emilio Monzó (Encuentro Federal), y Carla Carrizo (Evolución Radical). También firmaron la nota por el Interbloque Federal, Carlos Gutiérrez e Ignacio García Aresca (Córdoba Federal), Florencio Randazzo (Identidad Bonaerense); Mónica Fein (Partido Socialista); Luis Giacomo (Juntos Somos Rio Negro), y José Luis Espert (Avanza Libertad).

Desde la oposición consideraron que el Frente de Todos aceptó unir las dos sesiones porque no alcanzaban el quórum de 129 para arrancar con la suya propia. Si el kirchnerismo alcanzaba ese número, la sesión para tratar Boleta Única iba a quedar desplazada.

El primero en tomar la palabra fue Mario Negri, presidente del bloque de la Unión Cívica Radical, quien celebró –primero– que el Parlamento haya vuelto a funcionar y reclamó que se constituyan con la mayor celeridad las comisiones que aún faltan conformar. “Estamos absolutamente contentos porque la boleta única papel significa terminar con la idea y la sospecha de la trampa cada vez que hay una elecciones”, enfatizó.

La diputada Graciela Ocaña ratificó la necesidad de modificar el sistema de selección de candidatos al que calificó de “vetusto” y resaltó que si se hubiese aplicado la boleta única papel en los comicios legislativos de 2020, se hubieran ahorrado 3.000 millones de pesos, solo en las últimas elecciones. Entre los beneficios de este sistema de votación remarcó además el hecho de que es sustentable con el ambiente.

También habló el cordobés Rodrigo De Loredo, del bloque Evolución Radical. Al igual que su coterráneo, destacó que se haya vuelto a trabajar y la existencia de un diálogo con el oficialismo para articular la sesión. Entre los atributos del sistema, De Loredo destacó “la autonomía del ciudadano a la hora de elegir a sus representantes” y subrayó que de 160 democracias en todo el mundo sólo 16 países, entre los que se encuentra la Argentina, aún no adoptan la boleta única para sus elecciones.

De esta manera, primero se discutirá el cambio en el régimen electoral y luego los proyectos de VIH, régimen incentivo a la construcción y acceso a la vivienda, y finalmente el proyecto para promover la industria del cannabis y el cáñamo. Las tres iniciativas cuentan con amplio consenso para ser aprobadas.

El régimen de incentivo a la Construcción Federal apunta a promover el desarrollo o inversión en los proyectos inmobiliarios realizados en la Argentina. La iniciativa, impulsada por Sergio Massa y Cristian Ritondo, prevé beneficios tributarios para el sector de la construcción, entre ellos, el blanqueo de fondos en el exterior no declarados que se podrán repatriar para proyectos inmobiliarios a realizarse en el país. Desde el Congreso argumentaron que servirá también como “un puente al empleo” ya que los titulares de programas sociales que sean contratados por el sector de la construcción en el marco de proyectos alcanzados por el régimen podrán mantener los planes por 360 días.

El proyecto para promover la industria del cannabis y el cáñamo industrial promueve mecanismos de autorizaciones para los productores y comercializadores, y estrategias de seguridad, fiscalización y trazabilidad en la cadena. El objetivo es brindar un marco regulatorio para la inversión pública y privada en toda la cadena del cannabis medicinal y complementar la actual legislación, la Ley 27.350, que autoriza el uso terapéutico y paliativo del producto.

En el caso del cáñamo industrial, apunta a legalizar los eslabones productivos, los de comercialización y sus subproductos. El proyecto contempla también la creación de una agencia reguladora, un nuevo actor público, que oficiará como órgano rector y articulador de la cadena productiva del cannabis y tendrá a su cargo las múltiples instancias de regulación involucradas: la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (Ariccame). Esta iniciativa se convertirá en ley ya que cuenta con su aprobación por parte del Senado.

Finalmente, llegará al recinto el proyecto de nueva ley de VIH, que establece el acceso universal y gratuito al tratamiento, garantizado por el sistema de salud público, las obras sociales y la salud privada. En este sentido, toda prueba deberá ser voluntaria, gratuita, confidencial y universal.

Además, promueve la creación de un régimen de jubilación especial, de carácter excepcional para quienes transiten las enfermedades de VIH y hepatitis B o C, así como una pensión no contributiva de carácter vitalicio, para quienes se encuentren en situación de vulnerabilidad social. De este modo, quienes acrediten al menos diez años desde el diagnóstico de la enfermedad y veinte años de aportes jubilatorios, pueden solicitar la jubilación a partir de los cincuenta años de edad.