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Desde Florencio Varela

El Presidente se refugia en una locreada con aliados y le propone unidad a Cristina

Después del clásico tedeum en la Catedral metropolitana, el mandatario se dirigió al sur del Conurbano bonaerense para refugiarse en un locro realizado por aliados políticos. Horas después, envió su mensaje.

25 Mayo de 2022 16.43

El mismo día en que se lanzó la nueva campaña de comunicación digital del Gobierno con el slogan Primero la Gente, que reemplaza al histórico Argentina Unida, Alberto Fernández volvió al conurbano bonaerense para refugiarse al calor del Movimiento Evita y de sus dos ministros más afines. Después de participar de un Tedeum donde la Iglesia cuestionó la situación social y la tensión política, el Presidente se trasladó en helicóptero a Florencio Varela para sumarse a un locro organizado por Emilio Pérsico y Fernando Chino Navarro, donde permaneció durante varias horas y brindó un discurso con un nuevo llamado a la unidad del resquebrajado Frente de Todos.

“Hay que unirnos aunque pensemos distinto”, dijo el primer mandatario, una vez más, frente a decenas de vecinos que habían sido convocados por la organización social que respalda su gestión y su plan de reelección de los fuertes cuestionamientos de Cristina y Máximo Kirchner. El Presidente estaba acompañado por los ministros de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, y de Obra Pública, Gabriel Katopodis, los más fieles del Gabinete, que además juegan de armadores en el conurbano. Y por Sergio Massa, el titular del Frente Renovador que busca posicionarse, con dificultades, en un lugar de neutralidad entre las posturas del Presidente y la vice.

 

Desde el Club Social y Deportivo Nahuel de la localidad bonaerense, Alberto Fernández citó al cardenal Mario Poli, a cuyas palabras acababa de adherir, algunas horas antes, desde la Catedral Metropolitana. El arzobispo había dirigido un mensaje a la interna que divide al Frente de Todos y a las peleas políticas, al referirse a las “tensiones que parecen repetir crueles enfrentamientos para conservar intereses propios”.

 

 

El evento organizado en Florencio VarelaEl evento organizado en Florencio Varela.

 

“Lo primero que necesitamos es respetarnos en la diversidad. No tenemos que ser todos iguales, ni tenemos por qué pensar todos del mismo modo, ni todos tenemos por qué obedecer a una misma lógica. Podemos tener una lógica diferente y podemos estar unidos”, expresó el jefe de Estado, en un claro mensaje a Cristina Kirchner, que tres semanas antes había disparado en contra de la gestión económica con particular dureza, desde Chaco.

Alberto Fernández aludió indirectamente a las embestidas, aunque con tono calmo: “Puede ser que entre nosotros tengamos alguna diferencia. Bienvenidas las diferencias. Nada es peor que el discurso único y nada es peor que imponer mandatos. Las diferencias deberían enriquecernos”, insistió.

A pesar del tono político cargado y de la fuerte tensión política que reina en el oficialismo, el Presidente se mostró distendido, conversó con militantes, se tomó selfies con niños y hasta se subió al escenario para cantar, guitarra en mano, la canción de su ídolo musical Nito Nebbia, llamada “Sólo se trata de vivir”. Desde el piso lo acompañaban, tarareando, sus funcionarios amigos.

Solo fueron de la partida, además de los 1200 vecinos y militantes del Movimiento Evita que se habían distribuido en largas mesas frente a platos con locro y vasos de con gaseosa, los dirigentes más afines. Junto a los ministros y los referentes sociales estuvieron el intendente de Florencio Varela, Andrés Watson, y su predecesor, también ex diputado nacional y titular del PJ local, Julio Pereyra. El resto de los ministros, que lo habían acompañado al Tedeum, no se sumaron. Aunque sí habían participado, la noche previa, de otro locro con el Presidente.

En la víspera del 25 de Mayo, su pareja de dirigentes amigos Victoria Tolosa Paz y Enrique “Pepe” Albistur le habían organizado una cena íntima, para unos 120 funcionarios y referentes, en la sede del partido nacional, en la calle Matheu. En calidad de presidente del PJ, Alberto Fernández brindó un discurso de arenga, destinado a elevar los decaídos ánimos de quienes lo apoyan en la interna del oficialismo. Allí defendió, una vez más, su gestión y la del ministro de Hacienda, Martín Guzmán. Y, en lugar de pedir unidad, dijo que “los hechos les van a demostrar aquellos compañeros y compañeras que dudan, que dudaron sin motivos”. Aunque manifiesta que no tiene intenciones de romper con el kirchnerismo, el Presidente oscila entre las señales proclives a la unidad y las muestras de autonomía y firmeza ante las críticas.