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Día del cóndor andino: el ave majestuosa amenazada por cebos tóxicos y plásticos

Se trata del ave planeadora terrestre más grande del mundo. En el Día Internacional, cuáles son los factores que han reducido sus poblaciones y cómo buscan recuperarlas, según científicos y ambientalistas

Majestuoso el Rey de los Andes
Majestuoso el Rey de los Andes

07 Julio de 2024 11.59

El cóndor andino es la especie de ave planeadora terrestre más grande del mundo. Puede desplegar sus alas y recorrer por más de 5 horas los cielos solo desplazándose entre corrientes de aire ascendente. Es monógama y longeva: puede llegar a vivir más de 70 años.

Sin embargo, pese a su majestuosidad, las poblaciones del cóndor andino están amenazadas por diferentes consecuencias de actividades humanas, que van desde el uso de cebo tóxicos que les producen envenenamientos hasta la contaminación por residuos plásticos.

Son diferentes situaciones que hicieron que la semana pasada y hoy se realicen actividades de concientización en el marco del “Día Internacional del Cóndor Andino”.

Dónde vive el cóndor andino

Solo habita a lo largo de la cordillera de los Andes, dentro de Sudamérica, desde Venezuela hasta la Patagonia chilena y argentina. Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador lo han considerado como el ave nacional.

Entre los grupos de investigadores, científicos y ambientalistas se considera el 7 de julio como “Día Internacional del Cóndor”, en base a una efeméride surgida en Ecuador.

“En países como Ecuador o Colombia, celebraban el día nacional del cóndor andino. Al tener en cuenta que se necesita concientizar más sobre la importancia de su conservación, se empezó a considerar el 7 de julio como Día Internacional del Cóndor Andino”, expresó Vanesa Astore, directora ejecutiva del Programa Conservación Cóndor Andino de la Fundación Bioandina Argentin y el Ecoparque en Buenos Aires.

Por el momento, no hay información precisa de cuántos cóndores hay en la naturaleza. “Es una especie difícil de monitorear. Vive en lugares remotos muchas veces y se mueve muchísimo. Se ha propuesto que puede haber unas 6.500 parejas reproductivas en toda Sudamérica, pero ese número no está basado en estimaciones a campo”, comentó a Infobae el doctor Sergio Lambertucci, director del Grupo de Investigaciones en Biología de la Conservación, del Instituto Inibioma, que depende del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue, en Bariloche, Río Negro, Argentina.

Hay estimaciones puntuales en base a distintos tipos de muestreo para algunas regiones, en particular en las zonas donde su población es poco numerosa, como Ecuador y Colombia, donde habría alrededor de 150 individuos en cada país, añadió Lambertucci.

Cada cóndor tiene un pico blanco crema en el extremo y patas grises. Su cabeza y su cuello están desnudos, de color carne. Desde el nacimiento, el macho presenta una cresta prominente. En cambio, la hembra no tiene cresta, y el iris del ojo es rojo.

Pueden tener una cría aproximadamente cada dos años. Ambos sexos invierten mucho tiempo en la crianza de cada pichón. “Si bien son monógamos, no quiere decir que se mantengan con la misma pareja de por vida -aclaró el científico-. Se ha visto que pueden cambiar, pero no se sabe si el motivo se debe a la muerte de alguno de los individuos o a un cambio más allá de eso”.

Cuáles son las amenazas para las vidas de los cóndores andinos

cóndor andino

Los cóndores son carroñeros. A veces consumen animales muertos que tienen cebos tóxicos y se envenenan (PCCA)

Entre los factores que ponen en riesgo a los cóndores andinos se encuentran:

  • El envenenamiento por cebos tóxicos
  • La persecución directa
  • La intoxicación por plomo que queda en las carroñas de los animales cazados
  • La colisión con tendidos eléctricos y parques eólicos
  • La contaminación por basura plástica

De acuerdo con Lambertucci, “el envenenamiento con cebos tóxicos es su principal y más extendido problema”. Luego las amenazas pueden ir variando según la zona.

“Una de las más recientes amenazas es el consumo de plástico, aunque aún no sabemos en detalle qué efecto tiene en ellos”, contó el científico.

Con Víctor Gamarra Toledo, del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa y otros colaboradores, Lambertucci publicó un estudio en Environmental Pollution encontraron plástico en el 100% de las muestras analizadas de la zona costera y en el 85% de la zona andina de Perú. Lo que más preocupa es que esas poblaciones de aves viven relativamente alejadas de las poblaciones humanas. 

“También nos preocupa muchísimo la colisión de los cóndores con parques eólicos”, enfatizó. Ya hay casos de animales muertos por sus molinos, y “esas infraestructuras de generación de energía están aumentando mucho y muy rápido en toda Sudamérica. Esos parques podrían ser una amenaza crítica en ciertas áreas de la distribución de la especie”, dijo.

Qué creencias hay sobre el cóndor andino

Los cóndores dependen de la carroña (animales muertos) y para sobrevivir. Pero los cóndores son grandes y “pueden bajar en grupos a comer en campos donde el ganado está pariendo, principalmente para comer las placentas que quedan”.

A veces los cóndores pueden comer a algún animal abandonado, débil o moribundo en esas ocasiones. Eso ha llevado a que se lo considere como una especie nociva y se lo persiga en conjunto con muchas otras especies de aves rapaces y mamíferos carnívoros.

Pero la creencia está equivocada. “Es muy importante saber que, al remover esas carroñas, e incluso animales moribundos, los cóndores pueden estar ayudando a mejorar la salud del ambiente en el que están. Al haber menos cantidad de carroñas, o como duran menos tiempo en el ambiente por la presencia de los cóndores, hay menos hábitat para que los patógenos prosperen”, explicó Lambertucci.

Si bien se están haciendo más estudios sobre su rol, podría ocurrir que si las aves rapaces no estuvieran, la producción ganadera podría estar en mayor riesgo de mortalidad por enfermedades, y “eso es algo que la gente tiene que tener en cuenta”.

Qué soluciones hay para salvar al cóndor

Para proteger mejor a las poblaciones que aún subsisten, hay diferentes iniciativas en la región. En la Argentina, desde el ex Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, se puso en marcha la Estrategia Nacional Contra el Uso de Cebos Tóxicos, en la que participan los gobiernos provinciales, organizaciones de conservación y hasta empresas como Aerolíneas Argentinas.

Andrés Suárez, coordinador de la Población Animal de la Fundación Temaikén, en la provincia de Buenos Aires, contó a Infobae: “Como parte de la Estrategia nacional, nosotros recibimos cóndores que son afectados por envenenamiento o perseguidos con armas y los rehabilitamos. La mayoría se recupera y luego se los libera en la naturaleza. También se hacen acciones de reproducción asistida y luego las crías se liberan”.

En Colombia, existe la Asociación Campesina Conviviendo con el Cóndor, en el departamento de Santander. Eran familias que se dedicaban a la crianza de ovejas. Cambiaron su sistema de producción extensiva hacia una modalidad que incluye la protección de las aves.

Pero aún hay mucho por hacer. Diego Méndez, biólogo y científico del Programa de Investigación de Aves Rapaces en Bolivia, dijo al ser consultado por Infobae: “No hay duda de que el cóndor es una especie amenazada, en declive poblacional. Si no se ejecutan las acciones de conservación necesarias, es posible que sus poblaciones más vulnerables, como aquellas que ya son bastante pequeñas, se extingan a nivel local”.

Méndez subrayó qué se debería hacer de manera urgente: “Considerando que las amenazas que enfrenta el cóndor están bien identificadas en Sudamérica, y que ya se han planteado varias acciones de conservación, la iniciativa pendiente más importante es el establecimiento de un esquema colaborativo permanente para la ejecución efectiva”.

Para el experto, ese esquema “debería involucrar a autoridades, gestores, investigadores, conservacionistas y todos los actores que de una u otra manera tienen una relación directa con lo que le pase al cóndor andino. Probablemente, sea la única estrategia real para tener éxito conservando al ave, porque los esfuerzos aislados o no coordinados, en general, pueden ser limitados o insuficientes”.