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Parejas abiertas

Swingers y tríos: La práctica tabú que crece en Catamarca

A pesar de ser una sociedad conservadora, por las redes sociales abundan las propuestas para entablar este tipo de relaciones.

Swingers, cada vez mas populares en Catamarca
Swingers, cada vez mas populares en Catamarca

18 Marzo de 2023 15.40

Hace pocos años, hablar de relaciones abiertas, intercambios de pareja o swingers era algo reservado para una minoría. Hoy en día, sin embargo, todo está mucho más normalizado, incluso en algunos lugares de Argentina y el mundo hay locales que se dedican a las parejas liberales. Este tipo de prácticas está en auge y el modelo de relación abierta no deja de ganar adeptos entre aquellos que no creen en la monogamia como fórmula para lograr la felicidad.

En Catamarca no es la excepción, basta con explorar un poco en Facebook para encontrar llamativas propuestas de tríos y swingers , garantizando la discreción y el anonimato. 

¿Qué son los swingers?

Se denominan swingers a aquellas personas que mantienen una relación de pareja estable que mantienen relaciones sexuales consentidas por parte de ambos miembros de la pareja con otras parejas.

Así, cada uno de los miembros de una pareja mantiene relaciones con uno de los miembros de otra mientras los otros dos hacen lo mismo. Dichos actos sexuales son realizados siempre en presencia y con la participación en el mismo momento y lugar de todos los miembros de cada pareja, estando implicados en todo momento de una manera más activa o más pasiva en el encuentro sexual.

Resulta remarcable que se trata de parejas estables que deciden tener relaciones sexuales con otras personas de forma pactada y conjunta, no existiendo un engaño y debiendo ser algo deseado por ambas partes. Asimismo, la pareja con la que se realiza el también llamado intercambio de parejas es decidida y acordada de manera conjunta, no imponiéndose la elección de uno sobre el otro. Hay exclusividad amorosa, pero no sexual.

En los tríos se buscan más a mujeres

En el caso de las propuestas de las parejas que buscan integrar a otra persona a la relación, la preferencia es por el sexo femenino ya que las mujeres están más interesadas en un trío formado por dos mujeres que no en uno en el que participen dos hombres. Consideran que es más erótico y sensual, hecho que conlleva un acuerdo con los hombres, porque ellos también prefieren dos mujeres.

La evolución del amor

"Es una evolución en el concepto de pareja monogámica . El swinger desdobla esa condición: es monógamo en el amor y liberal en el sexo ", explica el periodista y escritor Daniel Bracamonte, quien no sólo practica el sexo swinger sino que es un referente del movimiento en Argentina. ¿Se puede ser monógamo en los sentimientos y compartir la pasión de los cuerpos? Para quienes ejercen la sexualidad desde una modalidad swinger, no solo es posible sino que es la condición sine qua non que define la dinámica.

Si bien para la sociedad contemporánea sigue siendo tabú, lo cierto es que cada vez más se habla más del tema, se lo esconde un poco menos, solo un poco, y los adeptos, que se cuentan por cientos, conforman un núcleo en permanente crecimiento numérico. De todos modos, la visibilidad no se lleva bien con este colectivo silencioso que hace de la discreción todo un culto a partir de los mitos falseados que se tejieron sobre quienes practican esta forma de encuentro sexual. 

Tantas décadas de tapar, ocultar y callar, le sumieron a la práctica un equivocado halo de oscurantismo. Aún hoy, la sociedad no se encuentra en un plano de evolución tal que permita no mirar de reojo y sin prejuicios a quien desee contar abiertamente su libre ejercicio del intercambio de pareja. Con todo, los clubes sociales se multiplicaron. Al igual que los pubs y quintas suburbanas que organizan encuentros. En Buenos Aires, los albergues transitorios, a partir de la aprobación de una ordenanza municipal, también permiten el ingreso de más de una pareja a una habitación, siguiendo determinadas limitaciones como el cupo de personas por metro cuadrado.

Reglas propias

A pesar de lo que, ingenuamente, puede suponer quién no conoce a fondo este universo, en el encuentro swinger no vale todo. Al contrario. Quienes acceden a la práctica sexual múltiple, deben seguir un verdadero protocolo. Y si bien una de las premisas es que el cuerpo no es propiedad privada de la pareja y que no se es dueño del cuerpo del otro, tampoco todo es tan libre. "En el momento en el que concluyó la experiencia, y la otra persona vuelve con su pareja, se evapora todo el vínculo y se pierden todos los derechos. No gano ni espacios ni derechos por haber tenido sexo con una persona. Esto evita que se establezcan otro tipo de relaciones. Desde ya, ha habido casos, pero no es lo habitual. Hubo intentos de gente que quiso convivir de a cuatro, pero todo terminó en fracaso", sostiene Bracamonte, quien se desempeña como director de la revista especializada Entre Nosotros.

Debutar en estas lides es toda una experiencia. Un ejercicio de liberación y ruptura de preconceptos. "Las parejas nuevas llegan a los encuentros agarraditos de la mano. La mayoría teme ponerse celoso. Uno trata de orientarlos, de presentarles parejas con experiencia que les sirvan para orientarlos, y sacarles la mochila de la culpa y de los miedos para que puedan disfrutar de esa primera vez. Los chicos más jóvenes tienen que tomar conciencia que nadie les propondrá nada raro. La culpa es social, cultural y religiosa. Acá solo se busca la felicidad", explica Beatriz Musachio. Lo etario es bien amplio: la iniciación suele suceder alrededor de los 25 años, aunque el grupo más nutrido lo conforma gente de más de 40. ¿Vejez y swinger? Es posible. No son pocos los que pasados los 70 se atreven al intercambio de parejas, aunque pesa mucho la posibilidad del rechazo.

"El universo de los swingers es muy heterogéneo. Yo tuve la posibilidad de atender a varios pacientes que habían vivido la experiencia pero ninguno consultó por conflictos vinculados con esa experiencia. En general son personas curiosas, sexualmente muy abiertas y seguras de sí mismas, por lo menos en el aspecto sexual", reflexiona Di Leva. En ese plano de libertades, qué se hace y qué no, es el planteo inicial del sexo compartido entre varios. Aclaraciones previas que evitan malos entendidos e incomodidades posteriores. Todo se charla. "En el hombre, todavía hay algo de vergüenza por mostrar cierta actitud bisexual, pero eso se aclara antes. Incluso, hay reuniones de parejas bisexuales o experiencias donde la bisexual solo es la mujer. El hombre versátil puede dejarse tocar por otro hombre, aunque no necesariamente haya penetración. Puede practicar sexo oral y eso no implica que sea homosexual. El hombre heterosexual puede tener contacto físico con otro hombre en una situación particular y no por eso ser un gay en el closet. La bisexualidad, o la versatilidad, se dan. Las mujeres, sobre todo, desarrollan rápidamente su bisexualidad", sostiene Bracamonte.

Opciones posibles

Si bien el manual básico sostiene que se trata de iniciativas que buscan tener sexo, algunas experiencias no se ajustan sólo a eso. Aquí va un pequeño catálogo de opciones:

Swinger clásico. Reunión de dos parejas. Se lleva a cabo en hoteles o casas particulares. Intercambian los cuatro.

Swinger soft. Es una práctica muy popular. Se practica en boliches y fiestas. La gente se toca y se besa, pero raramente intercambia. Aunque es importante numéricamente, se lo considera un ejercicio algo marginal porque no respeta las normas del swinger.

Swinger de sexo rápido. Se trata de las parejas que van a los reservados de los boliches o clubes. Es impersonal. No se pregunta el nombre del otro, no interesa a quién se tiene enfrente. Se olvida rápidamente a la persona con la que se intercambió. A quienes adhieren a esta modalidad se los llama Tiburones.

Swinger grupal. La pareja que decide ejercer este tipo de prácticas, no se siente cómoda cuando solo hay otra pareja enfrente. Son personas que buscan una mayor variedad. Se practica en casas, departamentos o quintas. Participan hasta 25 parejas.

Los 10 no

1. No es bien visto el consumo excesivo de alcohol. No se contempla que no se sea consciente de lo que se está haciendo.

2. Terminante prohibido el no uso del preservativo.

3. No se naturalizan actitudes discriminatorias.

4. No se permiten prácticas forzadas. Todo lo que se haga debe ser en perfecta aceptación de todos los involucrados.

5. No se debe continuar con la práctica si uno de los participantes desea concluir y retirarse.

6. No es modalidad una extensa seducción previa.

7. No generar ninguna situación de celos o violencia.

8. Evitar la visibilidad exacerbada. Los encuentros son a puertas cerradas y prima la discreción.

9. No generar romanticismo sino un encuentro sexual armonioso y placentero.

10. Evitar que la acción sea muy dialogada.

En las redes

Daniel Bracamonte y Beatriz Musachio lanzaron una APP que permite encontrar rápidamente sitios especializados, clubes, discos, fiestas y bares, como así también a personas con los mismos intereses. En tiempos de plataformas digitales, la APP En Express posibilita, a nivel internacional, un vínculo directo en la comunidad swinger. Incluso, les permite a los usuarios la publicar sus eventos.

La revista Entre Nosotros, también es un vehículo muy consumido por las parejas que buscan informarse, estar actualizados sobre lo acontece en el movimiento, y profundizar sobre la temática con artículos que reflexionan sobre esta práctica sexual.

"Si uno quiere y el otro acompaña, no sirve. A mí me da placer ver gozar a mi pareja y viceversa. Lo más lindo que sentimos en ese momento es el pequeño y controlado ataque de celos al inicio del encuentro. Nosotros pensamos que el día que dejemos de sentir celos es porque nuestra relación no nos importa más", explica Ale en total concordancia con su pareja de igual nombre con quien comparte la actividad de comerciante y la libertad del intercambio swinger.

"Nuestros hijos saben sobre nuestro hábito. Se los planteamos haciendo foco en la libertad sexual. Los reunimos en una cena y les dijimos que ellos eran libres de decidir, en el amor, lo que los hacía felices. Y les contamos sobre nuestra forma de vida. Lo tomaron bien. Nos dijeron que si nosotros éramos felices, ellos nos iban a apoyar. Ellos no son swingers, pero como nos ven tan unidos a lo largo de tantos años, les mostramos, con el ejemplo, que es posible ejercer una sexualidad diferente a la mayoría de la gente. Siempre lo hicimos con mucho respeto. Y a nuestra casa jamás fue ninguna pareja, porque respetamos nuestro hogar", explica Beatriz Musachio, educada toda su niñez y adolescencia en un colegio religioso.

Su marido aclara que "no somos ni sexópatas ni ninfómanas, tenemos perfiles normales. En mi caso, siempre experimenté una sexualidad exaltada, pero, al mismo tiempo, estaba construido como un macho celoso que pensaba que la mujer era mi propiedad. Con el swinger esa estructura de pensamiento caducó. Uno no sabe el potencial sexual que tiene hasta que no lo explora, el swinger permite explorarlo y descubrir un montón de cosas inimaginables de la sexualidad. Se llega negando para luego aceptar. Es un camino de exploración".